Los víctimas y asesinos dormimos adentro del cañón.
Así terminamos con las balas.
Si nos levantamos tarde salimos disparados, por eso no dormimos.
Una vez cerré los ojos fuerte y me los cocí con hilo dental para estallar sobre los cuerpos de otros. Para estar con otros, para que se den cuenta de mi, pero sin pasarme la cuenta.
No pude, porque mi hermano me salvó. Con una mano cargaba mi dolor y con la otra apretaba a nuestro perro Escorpión para que no se escape.
Ahora los demás, de mi no tienen ni un beso ni un cabello ni siquiera un suspiro que anuncia algo de paz.
Estoy hablando con Escorpión, le cuento que lo que me duele es no saber nunca si soy amada u odiada, me duele el castigo con mis propias manos. Me duele mi hermano héroe que no me salvo a mi, sino a el. Me duele que sean siempre cosas de otros, y que se hayan ido los corazones de mis ojos.
2 comentarios:
volve a escribir algo,creo qe no mentis
Gracias
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