No fue eso. No me quise levantar de mi cama, porque mis pies estaban siendo mordidos por una serpiente, y la perciana del costado no se abria. Pensaba detenidamente en las ganas que tenia de que se abriera, pero no. Nada que quisiera que pasara, pasaba. Nadie que quisiera que estuviera, estaba.
Entonces te deshoje, hasta que me dormi, y lo primero que vi, fue viento.
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